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Las amenazas contenidas en el proyecto Monterrey VI, se concretizarán con la nueva Ley General de Aguas

1.- DANIEL BUTRUILLE

Las amenazas contenidas en el proyecto Monterrey VI, se concretizarán con la nueva Ley General de Aguas, como lo explica magistralmente Miguel Ángel Montoya en un análisis reciente, entregado a Milenio Jalisco. Según la Ley vigente de Aguas Nacionales, el consorcio operador (Grupo HIGA) no puede disponer de las aguas que trasvasaría de la cuenca del río Pánuco a la presa de Cerro Prieto, porque sus funciones se limitarían a suministrar agua a Agua y Drenaje de Monterrey. Sin embargo, según la nueva Ley, el solo hecho de ser “operario de trasvases” lo “obliga” a convertirse en concesionario de las Aguas Nacionales, mismas aguas de las cuales podrá disponer hasta por un periodo de 35 años con derecho a prorroga por otro periodo igual. De esta forma, Grupo HIGA, con los títulos de concesión adecuados, podrá destinar el agua trasvasada a las empresas que realizarán fracking o a su vez venderla a los organismos operadores de agua (SADM) o también a la propia CONAGUA, que se la había concesionado previamente. Obviamente, podrá aplicar un sobreprecio, amparado por los criterios de eficiencia y sostenibilidad financiera. La APP y sus costos financieros, la pagaremos íntegramente los consumidores, al igual que la ganancia de Grupo Higa y sus socios. Sobreprecio a discreción, por su posición monopólica en que la futura Ley General de Aguas la colocará como consorcio constructor-operador de infraestructura de trasvases y la  convertirá en concesionaria de las Aguas Nacionales. La nueva Ley privatizará el agua y los concesionarios podrán hacer lo que les dé la gana con esta agua. La falsedad de Peña Nieto y sus comparsas (Rodrigo Medina, Emilio Rangel y muchos otros), predica que le quitan el monopolio del petróleo a Pemex, para darle un monopolio del uso del agua a las empresas favoritas, las que regalan casas blancas y casas en campos de golf. De esta forma, se entiende que no importa que la capacidad de suministro del acueducto exceda por mucho la demanda de suministro del área metropolitana, ya que Grupo HIGA, en su calidad de concesionario, podrá destinarlo a cuantos usos la autorice la Conagua (artículo 85, fracción V de la nueva Ley). En el artículo 111 de la nueva Ley, se consume el atraco a los ciudadanos, la suprema dadiva del Estado a los “concesionarios” que después de efectuar un “trasvase directo” podrán aprovecharla y usarla en un lugar distinto de la cuenca de extracción. Peña Nieto, Videgaray y el señor Hinojosa están a punto de recibir la luz verde de los legisladores para transformar el agua en propiedad privada concesionada a algunos cuantos privilegiados que nos tendrán a su merced. ¿Será parte del Pacto por México que Gustavo Madero y Jesús Zambrano firmaron para entregar el agua a los amigos del presidente en cambio de algunos millones sacados del erario público a beneficio de sus cuentas personales? Monterrey VI, en la perspectiva de la nueva Ley General de Aguas, es mil veces peor que en la perspectiva de un pacto corrupto entre Peña, Medina y las constructoras favoritas. Si fuimos unos miles para protestar en la Macro Plaza el domingo 8 de febrero, debemos ser decenas de miles en la próxima para evitar que nos roben el agua y que a nombre de “trasvases” anti naturales, desequilibren los eco sistemas y acaben de entregar el país a Peña y sus amigos. Por qué, además,Grupo Higa, con la bendición de Peña Nieto, nos cobrará lo que le dé la gana a través de SADM. ¿Puede desmentir esto el señor Emilio Rangel W.? butruilled@hotmail.com

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