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Carta al Papa Francisco, derecho humano al agua en México vía Ley General Aguas Ciudadana


 

Leer documento en .doc: CARTA Papa Francisco

Al Santo Padre Francisco

Como habitantes de este planeta, recibimos en México con gran alegría su
carta encíclica Laudato Si,  sobre el cuidado de la casa común. Al leerla,
nos identificamos con su visión, compartimos su diagnóstico y descubrimos
con alegría que la luz de su encíclica, es la misma que orienta nuestras
propuestas.
Ante la crisis del agua en México, hemos constatado que el dialogo y
trabajo conjunto entre científicos en la amplia temática relacionada con
el agua, así como la cooperación entre movimientos para encontrar
propuestas basadas en el bien común. Por ello, saludamos su llamado a el
“imperioso dialogo entre las ciencias mismas” para evitar que cada una “se
encierre en los límites mismos de su propio lenguaje” y evitar el
aislamiento por especialidad (201).
Laudato Sí señala que “el agua potable y limpia representa una cuestión de
primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para
sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos (28). “La violencia que
hay en el corazón humano también se manifiesta en los síntomas de
enfermedad que advertimos en el suelo, el agua, el aire y los seres vivos”
(2). “Los recursos de la tierra están siendo depredados por las formas
inmediatistas  de entender la economía” (32) y afirma: “El agua nos
vivifica y nos restaura”. De ello concluimos la necesidad vital de
garantizar el agua para los ecosistemas.
Estamos de acuerdo cuando su carta encíclica cuestiona la tendencia a
privatizar el agua convirtiéndola en mercancía y en que “el acceso al agua
potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal,
porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es
condición para el ejercicio de los demás derechos humanos” (30).
La encíclica señala también la gravedad de la contaminación del agua (20),
“un problema particularmente serio es la calidad del agua disponible para
los pobres, que provoca muchas muertes todos los días debido a
enfermedades causadas por microorganismos y sustancia químicas”(29).
Los cuerpos de agua se encuentran en peligro de distinto tipo: “Las aguas
subterráneas en muchos lugares están amenazadas por la contaminación, que
producen algunas actividades extractivas, agrícolas e industriales” (29)
la contaminación amenaza ríos, lagos y mares (29), provoca la desaparición
de humedales y manglares (39) y convierte a los mares “cementerios
subacuáticos despojados de vida y de color” (41).
Nos preocupan en México los fenómenos de sequía e inundación en distintas
regiones y paradójicamente coincidiendo frecuentemente en la misma cuenca,
sin políticas de protección civil y sin equidad en la distribución del
vital líquido. Estamos de acuerdo cuando señala que “el agua no se
administra siempre con adecuada gobernanza y con imparcialidad” (28).
Nos alarma aún más que “Mientras se deteriora constantemente la calidad
del agua disponible, En algunos lugares avanza la tendencia a la
privatización de éste recurso escaso” (30)
La solución del problema del agua implica también, señala Laudato Si “una
cuestión educativa y cultural que haga conciencia de la gravedad de
conductas de derroche en un contexto de inequidad” (31).
La Encíclica Laudato Sí alerta asimismo que una mayor escases de agua
afectará el costo de los alimentos, alerta sobre “la posibilidad de sufrir
una aguda escases de agua dentro de pocas décadas” (31) y advierte que es
“previsible que el control del agua por grandes empresas mundiales se
convierta en una de las principales  fuentes de conflictos de éste siglo”
(31) llamando a defender la soberanía de las naciones (38).
Su carta encíclica pone luz sobre “el crecimiento desmedido y desordenado
de ciudades” que se han hecho insalubres para vivir. Debido no solamente a
la contaminación originada por las emisiones tóxicas sino también al caos
urbano a los problemas de transporte…Muchas ciudades son grandes
estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso” (44).
En México, del diálogo entre los movimientos, organizaciones y
científicos, iniciado en 2012, surgió un proceso ciudadano, Agua para
Todos, Agua para la Vida, que construyó colaborativamente la propuesta de
Ley General de Aguas ciudadana, en la que participaron más de 400
científicos y representantes de organismos de cuenca, comunidades,
organismos de derechos humanos y otras organizaciones cívicas, en este
contexto se acordó una agenda nacional en seis puntos, incluidos en su
mensaje:
1.      Agua para los ecosistemas
2.      Agua de calidad para todos
3.      Fin a la contaminación
4.           Agua para la soberanía alimentaria
5.           Fin a la contaminación de cuerpos de agua
6.           Fin a la vulnerabilidad ante inundaciones y sequías.

La propuesta de Ley General de Aguas propone instancias e instrumentos
cuidadosamente diseñados para lograr una gestión del agua equitativa y
sustentable en México, que garantice el derecho humano al agua, así como
una Contraloría Social del Agua ciudadana, fue dada a conocer en febrero
de 2013 y después de una Campaña Nacional de Firmas y 99 foros públicos
fue presentada al Senado de la República y a la Cámara de Diputados en
febrero de 2015, en la medida en que las autoridades del agua presentaron
a su vez en esas fechas una iniciativa de Ley de naturaleza extractivista
y privatizante, diversos grupos ciudadanos emprendimos unidos la defensa
del derecho humano al agua, que permitió evitar la imposición de  dicha
propuesta.
Hoy es necesario un amplio Consenso Nacional por el Agua, que permita
construir a través de un paciente y cuidadoso debate la Ley General de
Aguas que México necesita. Para ello, iniciamos ya un proceso de análisis
y propuestas, con visión nacional e internacional, basado en las
universidades, organizaciones sociales, legisladores y funcionarios
gubernamentales con la finalidad de definir elementos claves para dicha
Ley.
Santo Padre, su carta encíclica Laudato Sí desde junio de 2015 y su grata
presencia en México nos alientan a seguir adelante en un esfuerzo
paciente, que no termine hasta lograr un buen gobierno del agua en México,
con la corresponsabilidad de todas y todos los mexicanos.

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