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Aspectos hídricos del proyecto “Cabo Dorado”

Con un déficit total de 14 millones de metros cúbicos por año, el corredor costero de Cabo del Este, entre La Paz y Cabo San Lucas, es una de las regiones con mayor déficit hídrico de México. Según la información oficial de la Comisión Nacional del Agua, la región se encuentra ya en una extraordinaria crisis de abasto de agua. En ese contexto, el acuífero del Río Santiago juega un rol importantísimo como reserva estratégica de agua, la cual es decisiva para el futuro de la región.

La concesión para extraer agua del acuífero de Santiago presenta irregularidades técnicas severas. Habiendo fallecido el propietario de la concesión original, otorgada en el año de 1994, la otorgada la titularidad de la concesión 1BCS100165/06LMGR94 por 4.5 millones de metros cúbicos anuales, argumentando que como propietarios de un predio rústico en la zona tenían “programado realizar un desarrollo, primordialmente de perfil residencial y rústico.” Poco tiempo después de habérseles sido otorgada la concesión, los herederos transfirieron dicha concesión a la empresa GRE-Hansa Urbana. El Director Regional de la Comisión Nacional del Agua jamás verificó la disponibilidad real de agua en el acuífero, ni su importancia como reserva estratégica, a lo cual debería haber estado obligado como parte de sus responsabilidades. Sin notar, aparentemente, que el abogado a cargo de todos los trámites de transferencia era un gestor pagado por la empresa GRE-Hansa Urbana, el Director Regional permitió que la reserva de agua más importante de todo el sur de la península, y de inmenso interés público, fuera apropiada por un desarrollo particular. Según la Comisión Nacional del Agua, los volúmenes concesionados para el acuífero de Santiago son 7.4 millones de metros cúbicos para uso agrícola, 0.23 para uso pecuariodoméstico, 4.7 para servicios, y 0.9 para uso público-urbano. Es importante notar que, según esta información oficial, una sola empresa recibió autorización para apropiarse del 96% del volumen total concesionado a servicios. En otras palabras, esta concesión pone a la empresa en la práctica como usuario monopólico de los derechos de agua en la cuenca, y condena a las demás poblaciones regionales a un serio detrimento en su dotación de agua.

A pesar de esta concesión monopólica, el agua concesionada a la empresa no alcanza en lo absoluto para cubrir las necesidades del desarrollo propuesto por el proyecto Cabo Dorado. Un balance hídrico conservador arroja una demanda de agua cercana o superior a 5 millones de metros cúbicos anuales. Esta proyección se refiere solamente a la demanada generada por 22,000 habitaciones, 3 campos de golf, áreas de jardines, y servicios hoteleros. Pero el proyecto plantea asimismo la generación de unos 18 mil empleos en la zona y, si a eso le sumamos las familias asociadas y la población que proporcionará a su vez servicios a los trabajadores del proyecto, es posible calcular que el desarrollo del proyecto Cabo Dorado traerá como consecuencia un crecimiento poblacional total de por lo menos unas 100 mil personas en la región. Tomando nuevamente de manera conservadora una demanda de agua de unos 300 litros diarios por persona, es fácil proyectar que, por encima del volumen de agua que tiene en concesión la empresa, serán necesarios unos 11 millones de metros cúbicos de agua cada año para abastecer a esta población; un volumen de agua que ningún acuífero tiene disponible actualmente en esta árida región.

En resumen, el proyecto de Cabo Dorado sumirá al acuífero de Santiago en una profunda crisis de desabasto y déficit de agua, y traerá a la región de Cabo de Este el agotamiento del más importante acuífero con el que cuenta la región en la actualidad.

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